Historias de silvopastoreo

La integración de animales y de la agrosilvicultura

Historias de silvopastoreo

Situada entre las verdes colinas del oeste de Carolina del Norte, Wild East Farm parece el escenario de una danza cuidadosamente coreografiada. Las ovejas pastan en los prados a la sombra de árboles frutales jóvenes: manzanos, perales asiáticos, bananos de montaña, papayos y moreras intercaladas con avellanos. A diario, las gallinas siguen de cerca a las ovejas mientras estas recorren el pastizal. Acompañadas de refugios portátiles, aportan fertilidad al suelo a medida que avanzan. En los campos cercanos, se pueden ver pavos paseando entre hileras de nogales pecaneros, nogales negros y nogales americanos, o glugluteando entre moras azules. En otra parte de la finca, los cerdos hozan bajo el dosel de un pinar abandonado, y así despejan la densa maleza de plantas invasoras.

Con el paso de los días y las estaciones, los animales transforman la tierra en algo nuevo desplazándose por los doce acres de antiguas tierras de pastoreo en Wild East Farm. El sistema que allí utilizan los agricultores Noah y Lyric East se denomina silvopastoreo: un tipo de agrosilvicultura que deliberadamente integra árboles, animales y pastizales en un sistema funcional único. Dicho sistema requiere un manejo intensivo y una observación minuciosa de la ecología de la finca. Sin embargo, para los agricultores creativos y emprendedores, puede ofrecer un sinnúmero de beneficios tanto para la rentabilidad de la finca como para la salud y resiliencia de la tierra.

¿Vacas en el bosque? Es más que eso.

Los pueblos indígenas de América del Norte y de todo el mundo llevan milenios practicando diversas formas de silvopastoreo. No se trata solamente de dejar pastar el ganado en el bosque. Más bien, consiste en el manejo conjunto de árboles, animales y plantas forrajeras de modo que se beneficien entre sí, y se produzca un sistema mayor que la suma de sus partes.

La finca Wild East Farm, situada en Marion, Carolina del Norte, aplica un sistema de silvopastoreo con pastoreo rotativo. Además de su producción anual de hortalizas (en el centro), los agricultores Noah y Lyric East crían pollos, ovejas y pavos entre árboles frutales y avellanos (abajo a la izquierda), árboles de frutos secos (abajo a la derecha) y plantaciones de moras azules (detrás de los edificios). Foto de Lyric East

El Centro Nacional de Agrosilvicultura describe las “cuatro I” del silvopastoreo: el ganado y el forraje se combinan de forma intencionada con árboles o arbustos complementarios, y estos se manejan mediante prácticas intensivas, como el mantenimiento de árboles y el pastoreo rotativo. El objetivo de estas prácticas es maximizar las interacciones positivas entre los árboles, los pastizales y los animales, que, en conjunto, generan cosechas y beneficios de conservación como un sistema integrado.

¿Cómo son estas interacciones beneficiosas? El estiércol del ganado sirve de abono para los árboles y el forraje. A su vez, los árboles proveen sombra y refugio, lo que estabiliza los microclimas y reduce el estrés de los animales durante el calor extremo del verano y los vientos fríos del invierno. Algunos árboles complementan la dieta de los animales con nueces y frutos caídos, mientras que otros pueden talarse o podarse periódicamente con el fin de obtener ramas que sirvan de alimento para los animales. Su sombra puede incluso reducir el contenido de lignina en los pastos subyacentes, lo que mejora su digestibilidad.

Los árboles también benefician al propio pastizal. La sombra reduce la pérdida de humedad del suelo provocada por el calor y la sequía. Los árboles de raíces profundas también pueden beneficiar al pastizal extrayendo nutrientes de las capas más profundas del suelo y devolviéndolos al sistema.

Un sistema silvopastoril maduro imita el ecosistema de la sabana, con árboles dispersos por un pastizal que crean un paisaje similar al de un parque. Esto produce corredores ecológicos para especies silvestres, como pavos salvajes, codornices y urogallos. Los árboles también ayudan a prevenir la erosión del suelo y a capturar carbono de la atmósfera, lo que convierte al silvopastoreo en una poderosa herramienta para mitigar el cambio climático.

Árboles + Animales = Beneficios

Los agricultores pueden aprovechar las numerosas combinaciones posibles de animales y árboles para generar fuentes de ingreso estables y diversificadas. Con creatividad y una planificación meticulosa, los sistemas de silvopastoreo pueden adaptarse a operaciones agrícolas de cualquier tamaño.

John Fike, profesor asociado y especialista estatal en forraje de Virginia Tech, realiza investigaciones sobre sistemas de silvopastoreo y asesora a quienes adoptan esta práctica mediante la Extensión Cooperativa de Virginia. Explica que muchos de los sistemas de silvopastoreo propuestos originalmente en el sureste hace treinta a cuarenta años se basaban directamente en el modelo tradicional de producción maderera industrial, normalmente en plantaciones de pino. Sin embargo, dados los cambios en los mercados de madera y pulpa, así como los retos que plantea la producción a gran escala, el cultivo de árboles para la obtención de madera puede que no sea siempre la mejor opción, especialmente para los agricultores con espacios limitados.

Según Fike, “las definiciones más recientes de silvopastoreo han abierto nuevas posibilidades para productos y usos alternativos de los árboles en el sistema. Las personas que logran que estos sistemas sean rentables son las que están dispuestas a pensar creativamente y a buscar otras formas de aprovechar los productos y servicios de los árboles”. El profesor exhorta a los agricultores a ir más allá del monocultivo de árboles madereros para crear una mayor gama de oportunidades.

Eso podría significar sembrar árboles frutales y de frutos secos para la venta directa o para que los clientes puedan recogerlos ellos mismos, como ha hecho Wild East Farm. Los agricultores también podrían utilizar especies arbóreas como la acacia negra con el fin de obtener postes para vallas resistentes a la putrefacción. En algunas regiones, los agricultores pueden talar árboles para el cultivo de setas o dedicarse a la producción de sirope de arce. Pueden plantar especies endémicas, como moreras, que atraigan animales silvestres, como venados y aves de caza, y luego generar ingresos arrendando derechos de caza. Si logran demostrar la captura de carbono en sus árboles y suelos, pueden incluso ganar dinero vendiendo créditos de carbono en los mercados de compensación.

Además de los ingresos directos, el silvopastoreo también le aporta un valor a largo plazo a la tierra. Fike afirma que “los árboles también aumentan el valor de la propiedad y mejoran la calidad de vida en la finca, ya que aportan un valor estético y actúan como barrera protectora para aumentar la resiliencia ante los fenómenos meteorológicos cada vez más extremos. No hace falta cosechar los árboles para darse cuenta de su valor”.

La ganadera Wyn Miller aprovechó su experiencia profesional en arquitectura paisajista para crear un sistema silvopastoril diverso en la finca ganadera de su familia, que lleva cinco generaciones en el condado de Jefferson, Tennessee. Ha plantado cientos de árboles de madera dura y blanda en los 1000 acres de Lick Skillet Farm, inicialmente con el objetivo de distribuir la sombra de forma más uniforme entre los pastizales usados para pastoreo rotativo. Pero, más allá de eso, también le motiva una visión a largo plazo del paisaje que desea ver.

“Al pensar en los árboles, hay que tener en cuenta que pueden aportar un tipo de valor que otras mejoras agrícolas no pueden ofrecer, debido a su carácter intergeneracional. Los árboles constituyen un legado para los miembros de la familia o para los futuros propietarios”, afirma Miller. “Plantar árboles de madera dura es como ceder terrenos a un fideicomiso de tierras: estás dejando claras tus prioridades para futuras generaciones familiares u operaciones agrícolas. Eso puede significar mucho para la gente, pues demuestra que creo en el futuro de este lugar”.

¿Se debería o no sembrar?

Hay dos métodos principales para crear un sistema silvopastoril: la adición, que consiste en plantar nuevos árboles en pastizales existentes, y la sustracción, que consiste en clarear (o despejar) los árboles de un bosque.

Según Stesha Warren, presidenta de la Asociación de Agroforestería Templada, muchos agricultores optan inicialmente por la sustracción. Warren explica que “aquí, en los Apalaches centrales y en el sureste, los agricultores suelen tener ese típico terreno baldío en el que solo recogen leña. Puede que a veces lo usen para la cacería o que lo alquilen para uso recreativo, pero, en general, simplemente está ahí sin desarrollarse”.

Los agricultores consideran que despejar estas parcelas forestales con fines silvopastoriles es una oportunidad para ampliar su terreno y aprovecharlo al máximo para la producción. El clareo también tiene la ventaja de proveer sombra y protección inmediatas gracias a los árboles maduros, mientras que los árboles recién plantados tardarán varios años en empezar a ofrecer estos beneficios.

Sin embargo, los costos iniciales de la tala pueden ser altos por el uso de maquinaria pesada para cortar los árboles y eliminar los tocones. Además, requiere una planificación minuciosa para lograr el porcentaje adecuado de luz, garantizar un forraje suficiente y evitar que las máquinas y el ganado dañen las raíces de los árboles y compacten el suelo. Si no se hace de conformidad con principios prudentes de manejo forestal, este método puede resultar muy perjudicial para el resto del bosque. Tanto así que la mayoría de los estados no permiten que el silvopastoreo por sustracción sea elegible a la financiación del Servicio de Conservación de Recursos Naturales (NRCS, por sus siglas en inglés) debido al riesgo de daños ecológicos.

Pero, si se hace correctamente, también puede ofrecer beneficios ecológicos. Los animales pueden ayudar a eliminar plantas invasoras, como el olivo de otoño, la rosa multiflora o el celastro, lo que deja espacio para una mayor diversidad de aves endémicas, polinizadores y plantas del sotobosque. Warren destaca la necesidad de mejorar la educación tanto de los productores como de los proveedores de servicios agrícolas sobre cómo realizar un clareo responsable de los bosques para crear un sistema de silvopastoreo vivo y saludable.

Por otro lado, el método de adición (o plantación) tiene sus propias exigencias y oportunidades. Si bien toma más tiempo plantar árboles nuevos y empezar a obtener beneficios significativos, esta opción suele tener un menor gasto inicial y permite un mayor grado de adecuación, es decir,  los agricultores tienen más libertad para elegir las especies de árboles y configuraciones espaciales que mejor se adapten a sus objetivos.

Plantar árboles es mucho más complejo que cavar hoyos y tirar plántulas en la tierra. Encontrar las plántulas adecuadas puede llevar tiempo, sobre todo si se buscan determinados cultivos arbóreos especializados o ecotipos adaptados al entorno local. Una preparación adecuada del suelo antes de la plantación, junto con un cuidado y mantenimiento continuos, garantizarán el buen desarrollo de los árboles jóvenes. También es necesario proteger a los árboles del ganado y de los venados. Las últimas innovaciones, como los tubos protectores ventilados para árboles, las estacas de fibra de vidrio y las vallas de cinta electroplástica —como el sistema que utiliza Wyn Miller—, pueden ayudar a optimizar las condiciones de los arbolitos sin impedir el acceso del ganado al pastizal.

En Wild East Farm, Noah East utiliza ambos métodos de silvopastoreo. Su experiencia refleja las ventajas y desventajas de cada uno: “Es cierto que es más barato y más fácil plantar muchos árboles que convertir un bosque en un sistema silvopastoril, pero con el bosque ya se dispone de árboles grandes, forraje variado y sombra”, afirma.

Para equilibrar estas ventajas y desventajas, East hace hincapié en la necesidad de crear fuentes de ingreso diversas y de planificar a diferentes plazos. En Wild East Farm, los huertos anuales y los pollos para la producción de carne constituyeron su base económica durante los primeros años, lo que generó liquidez rápidamente y un alto rendimiento de la inversión. Ahora, en su cuarta temporada, los árboles frutales y las moras azules generarán ingresos a corto plazo gracias a las actividades de recolección de visitantes. Los árboles de frutos secos, en cambio, East los ve como una plantación de legado a largo plazo. Mientras tanto, en el pinar, la familia East ha conseguido financiación del NRCS para despejar el denso dosel forestal. Sus cerdos criados en el bosque eliminan la hiedra venenosa y las especies invasoras, y provocan la alteración necesaria para preparar el suelo para la siembra de pastos. Sin embargo, debido al alto costo que implica eliminar los tocones para crear una superficie ideal para el pastoreo, East piensa que no es necesario apresurar la conversión del bosque en un sistema de silvopastoreo, sino que es un proyecto a largo plazo.

Cómo diseñar su sistema

Pregúntele a cualquier experto en silvopastoreo y le dirá lo mismo: no hay una sola forma correcta de hacerlo.

East, quien también dirige un servicio de consultoría para el diseño de operaciones agrícolas ecológicas, explica que “mucha gente se bloquea ante la idea de plantar los árboles equivocados. Pero cada agricultor debe decidir por sí mismo cuáles son sus objetivos y necesidades, y tenerlos muy presentes en el proceso de diseño. Pregúntese: ‘¿Qué necesita esta tierra? ¿Qué tipo de producción y condiciones ecológicas deseo? ¿Cómo está el mercado en mi zona?’ Pero igual de importante es preguntarse: ‘¿Cuáles son mis intereses y habilidades? ¿Qué me gusta cosechar y comer?’”

Comprender el terreno es el primer paso. East recomienda consultar mapas de contorno, preferiblemente con intervalos de tres pies o menos, para comprender la distribución del agua y la luz en toda la finca. Como un próximo paso, usted puede utilizar herramientas en línea, como la biblioteca de herramientas del Centro Nacional de Agrosilvicultura, para identificar las especies de árboles que crecerían bien en su terreno, y Google Earth para empezar a calcular la distancia entre los árboles y esbozar un diseño. Es imprescindible salir al terreno para contrastar su diseño con la realidad y observar cualquier anomalía que los mapas y modelos no puedan captar. A partir de ahí, tenga en cuenta sus limitaciones de tiempo y el tipo de herramientas que tiene disponibles para comenzar la fase de implementación.

Además de su trabajo en Lick Skillet Farm, Wyn Miller presta asistencia técnica en agrosilvicultura por medio de la organización Appalachian Sustainable Development (ASD). Destaca que es importante ser realista y recordar que un sistema que funciona bien en un lugar puede que no funcione igual de bien en otro sitio. Según ella, “la gente se entusiasma mucho con lo que ve en internet o en un libro, y a veces abarcan más de lo que pueden manejar”. Miller recomienda empezar con unos cien árboles de tres o cuatro especies diferentes, incluidos árboles de madera dura y blanda con distintos ritmos de crecimiento. “Cuidar de un cierto número de árboles requiere mucho trabajo, así que tenga paciencia, empiece poco a poco y aprenda sobre la marcha”.

Prepárese para el éxito

Especialmente en el sur, los agricultores que se inician en sistemas silvopastoriles pueden sentir que se están adentrando en terreno desconocido. Afortunadamente, no es un camino que tengan que recorrer solos.

Organismos como el NRCS, los servicios de extensión estatales, los distritos de conservación del suelo y el agua, y diversas organizaciones sin fines de lucro pueden ayudar a los agricultores a acceder a recursos, información y financiación para la adopción de dichos sistemas. El silvopastoreo está incluido en el Programa de Incentivos para la Calidad Ambiental del NRCS en algunos estados, y los agricultores también pueden acceder a fondos mediante el Programa de Subvenciones para Impulsar la Agrosilvicultura y la subvención ASSETS de la compañía Working Trees.

Muchos programas de financiación también ofrecen acceso a asistencia técnica. Los proveedores de asistencia técnica pueden ofrecerle una orientación crucial durante el proceso de desarrollo y ayudarle a identificar cualquier limitación que haya pasado por alto. John Fike recomienda pedir opiniones de asesores con diferentes áreas de especialización, como la silvicultura, la ciencia forrajera y los mercados agrícolas locales. Ha escrito que “contar con un equipo que trabaje en conjunto para garantizar que todo salga bien desde el principio puede minimizar los errores y mejorar los resultados”.

A medida que el silvopastoreo y otras prácticas agroforestales ganan popularidad, la demanda suele superar la disponibilidad de recursos. Stesha Warren, quien anteriormente trabajó como formadora técnica en agrosilvicultura para la ASD, recuerda una encuesta realizada por esta organización en la que se constató que el 80 % de los productores encuestados manifestaron interés en el silvopastoreo. Sin embargo, la mayoría señaló que la falta de acceso a asistencia técnica y demostraciones era el principal obstáculo para adoptar el sistema. Los cursos en agrosilvicultura de la ASD para profesionales de recursos naturales ofrecen formación sobre el silvopastoreo y otras prácticas agroforestales a proveedores de servicios profesionales y mentores de agricultores. El proyecto tiene como objetivo ampliar la capacidad de asistencia técnica en materia de agrosilvicultura para los agricultores de toda la región.

Warren exhorta a los agricultores en su zona que deseen obtener más recursos sobre el silvopastoreo a visitar la oficina agrícola del condado o el Centro de Servicios del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos. “Hágales saber a estas personas que usted quiere que se ofrezca más apoyo a las prácticas agroforestales y silvopastoriles”, afirma. “Para que esa información llegue al ámbito estatal, los productores tienen que hablar con sus agentes locales, ya que es la demanda de los productores lo que impulsa la financiación federal”.


Kara Hoving  es escritora y promotora de política pública especializada en sistemas alimentarios sostenibles y en comunicación sobre el cambio climático. Ayuda a las organizaciones sin fines de lucro a contar historias centradas en soluciones que impulsen un cambio positivo.